Mágica fe
Dominic Morlocan Rusu
Hospital Universitario Aranau de Vilanova de Lleida
Soy un pez. ¿Por qué soy un pez?
Porque el mar me pertenece y yo le pertenezco al mar.
Lo adoro con locura y siempre que vuelvo a la playa tengo la plena sensación
de que el mar también me adora. Pisando la arena y viendo el mar me siento
completamente feliz. ¿Por qué feliz?
Porque el mar me quita el miedo, el sufrimiento, el agobio, me llena de calma y
por fin me regala la sensación de ser un niño como todos.
Ahí mi asma desaparece, mi enfermedad se pierde entre las olas,
convirtiéndose en pequeños pececitos que van en grupo, nadando a mi
alrededor sin causarme daño. El mar me sana, me enriquece convirtiéndome
en un ser muy feliz.
Feliz de recordar momentos únicos, momentos inolvidables, momentos que
hacen que te tiembla el alma, mis vuelos sorpresa en helicóptero, conociendo
gente maravillosa, gente espléndida, verdaderos profesionales con una entrega
excepcional que me cogieron la mano aportándome calor y seguridad.
Que sepáis que nunca os olvidaré y siempre estaréis en mi corazón. Recordar
a mi cirujano que me salvo la vida, sin su gran labor el mar no me hubiera
conocido y yo tampoco a él.
Recordar a mis abejitas de la UCI del hospital de Vall d'Hebron, unos
enfermeros y enfermeras increíbles, magnificas, casi de cuentos, y que decir de
mi feliz “boda” en cuidados intensivos, ¡parece mentira!, pero es real… Allí, las
emociones son las reinas y tú haces parte de ese reinado.
Mis ojos, entre las lágrimas, conocieron médicos que lloraron y viven
plenamente mi propia historia.
Les debo mucho, estoy muy agradecido con ellos, y siempre que vuelvo a tocar
el mar, les llevo conmigo, son pequeños tesoros que tienen su nombre, su luz y
siempre que vuelvo a tocar el mar ¡les llevo conmigo! Me encantaría nombrar a
todos y todas, pero no quiero olvidarme de ninguno/a ser especial. En todos
estos trece años de lucha, os dedico simplemente mi canto, mi amor que para
siempre durara.
Una cosa es cierta, yo soy Dominic que siempre recibís con tanto amor y
alegría, por lo tanto, os pertenezco. Como pertenezco al mar.
Al espléndido mar al que le debo mi vida y mis sueños. Le debo mis lágrimas y
sonrisas. ¡Le debo todo!
La unión que nos une despierta en mí el deseo de tocar el pincel y dibujarle de
todas las formes, y allí me veo siempre presente, respirando a tope con toda mi
fuerza y con todo mi deseo de curarme.
Mis pulmones se libran de tapones indeseados, sintiéndome así el rey del mar.
Confió plenamente en su fuerza, en su mágico calor, en su armonía, en su
poder que siempre confiaré.
Ahora desde mi realidad, estoy aquí, terminando las tareas propuestas para
hoy desde esta aula hospitalaria de Lleida. Entre estas, se encuentran escribir
un relato sobre el agua, el cual, me ha hecho especial ilusión, ya que el mar, es
aquello que más me relaja en momentos difíciles. Él nunca me abandona, no
me decepciona acariciando mis logros.
Volveré a tocarte, volveré a estar contigo, feliz en esta unión de por vida,
porque eres mi mágica salvación. Te adoro agua, agua de mi sanación.